Sican Archaeological Project
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ACKNOWLEDGEMENTS: The Sican Archaeological Project since its inception in 1978 has received research grants from the Heinz Family Foundation (1999), National Geographic Society (1981-83, 1985-86, 1989, 1999, 2001), National Science Foundation (1979-81, 1983-84, 1989) Shibusawa Ethnological Foundation (1990-97), Southern Illiniois University (2000), Tokyo Broadcasting System (2006-07), and Wenner-Gren Anthropological Foundation (2001-02). Our indebtedness for their generous support is hereby acknowledged.

Sinopsis Histórica de la Cultura Sicán:

El nombre Sicán

El termino "Sicán" (or Signan or Sian) en la lengua indígena Muchik, que fue registrada en la costa norte del Perú durante el período Colonial, significa la "casa" o el "templo" de la luna (si). Este fue el nombre de un lugar, más probablemente de un templo o un grupo de templos o huacas, en lo que es hoy es el Santuario Histórico Nacional de Poma en el valle medio de La Leche, al noreste de la ciudad de Chiclayo. A inicios de la Colonia, Poma, con unas treinta huacas grandes y pequeñas dispersas en el extenso bosque seco espinoso, fue muy conocido por sus antiguos ídolos y tesoros religiosos. Los más de veinte años de investigación del Proyecto Arqueológico Sicán (PAS) han revelado que la mayoría de estos montículos fueron construidos alrededor de 1000 d.C. por la misma cultura indígena prehispánica bautizada como Sicán por Izumi Shimada en 1983, el director del PAS. El mismo nombre también ha sido aplicado a la capital del estado teocrático Sicán Medio localizado en Poma (ver abajo).

Sicán versus Sipán

Los nombres similares Sicán y Sipán han sido frecuentemente confundidos, pero su significado arqueológico difiere marcadamente. Sipán (o Cipán; ver bajo su entrada) designa una moderna comunidad y el sitio arqueológico situado en el valle medio de Lambayeque, ca. 42 km al sureste del sitio de Sicán. Aunque el sitio de Sipán tiene una larga y compleja historia ocupacional, su reciente fama se deriva del descubrimiento de una serie de tumbas "reales" Mochica Norteño (Moche) que parecen datar del tercer y cuarto siglos d.C. Sin embargo, poco se sabe de la cultura y sociedad responsables de aquellos entierros.

Cronología

En esencia, Sicán es una cultura arqueológica con núcleo territorial en la extensa región de Lambayeque (compuesto de los contiguos valles de Motupe, La Leche, Lambayeque, y Zaña). Esta cultura surgió alrededor de 750-800 d.C. después de la declinación política Mochica, y permaneció vigente hasta ca. 1375 d.C., cuando fue conquistada por el Reino Chimú (Chimor) que penetró el territorio Lambayeque desde el sur. Debido a su foco geográfico, la cultura Sicán fue primero llamada Eten por el arqueólogo alemán Max Uhle, y más tarde Lambayeque por el estudioso peruano Rafael Larco. Sin embargo, hasta el inicio del programa de campo del PAS, nuestra comprensión de la cultura Sicán estuvo sustancialmente limitada a su estilo artístico e iconografía manifiesta en cerámica funeraria huaqueada. Su historia cultural fue reconstruida sobre la base de la veracidad histórica asumida de la leyenda de Naymlap y su dinastía, la misma que fue registrada en los tiempos iniciales de la Colonia. Aunque hay algunas concordancias entre la leyenda y los datos arqueológicos, sigue siendo una controversia hasta qué punto la leyenda refleja verazmente la realidad histórica.

El lapso de 600 años que en promedio duró la cultura Sicán ha sido dividido en tres períodos, lo cual ha sido posible gracias a los grandes cambios culturales documentados mediante excavaciones en sitios estratificados y a la calibración de más de 100 fechados radiocarbónicos asociados. Así, los períodos Temprano, Medio, y Tardío son fechados en 800-900, 900-1100, y 1100-1375 d.C., respectivamente. Los períodos de la dominación Inka y Chimú sobre el pueblo Sicán, llamados Sicán-Chimú y Sicán-Inka, son fechados en 1375-1470 y 1470-1532, respectivamente.

Sicán Temprano

Este periodo es todavía insuficientemente conocido por la escasez y dispersión de sus artefactos y el desconocimiento de grandes asentamientos o arquitectura corporativa. En Sicán y algunos otros sitios, han sido hallados pocos fragmentos de cerámica Sicán Temprano enterrados sobre restos Moche V y debajo de los de Sicán Medio. A diferencia de los períodos precedentes y subsiguientes, Sicán Temprano parece haber sido un período de fragmentación política, en el cual las influencias foráneas parecen haber tenido un fuerte impacto, particularmente en el arte y la religión.

El acabado negro pulido en la cerámica, que alcanzó alguna popularidad durante Moche V, permaneció vigente durante Sicán Temprano y se convirtió en el acabado dominante en la cerámica fina de Sicán Medio. Un buen ejemplo es la botella de asa curvada con un solo gollete presentando la cara de un ser ornitomorfo-antropomorfo en la base del gollete que recuerda al "águila" mítica en el arte de Pachacamac. Las botellas en forma de reloj de arena y aquellas de doble gollete con asa puente reflejan la influencia Wari vía la costa central y sur, si bien los cuencos y platos pintados, popularmente llamados "Cajamarca Costeño", fueron inspirados a partir de la alfarería Cajamarca Medio.

Sicán Medio

El período Sicán Medio se distingue por el establecimiento de la dominación política, vínculos económicos y prestigio religioso de la "floreciente" cultura Sicán sobre gran parte de la costa norte, lo cual generó en poco tiempo una gran variedad de cambios culturales, sofisticación tecnológica y creciente cantidad de construcciones y artefactos producidos. Una de las mayores características de Sicán Medio es su arte distintivo, el cual fue esencialmente figurativo en estilo y religioso en naturaleza. Este arte, que sintetizó motivos, convenciones, y conceptos Wari y Mochica seleccionados en una nueva configuración general, diseminó la ideología adoptada por la élite social. Este carácter integrador habría dado prestigio y legitimidad a la emergente religión Sicán Medio. Aunque el estilo Sicán Medio fue una vez considerado "epigonal" (en el sentido de ser una manifestación posterior y menos lograda del afamado estilo Wari), nosotros sabemos hoy que fue altamente distintivo y figurativo, y que mantuvo un considerable prestigio sobre gran parte de la costa del Perú. De manera semejante a las culturas precedentes de la costa norte, las representaciones esculturales continuaron siendo muy populares en cerámica y metales, aunque la policromía fue minimizada entre uno y tres colores. Sin embargo, la composición pictórica que caracterizó al arte Mochica tardío fue mantenida en murales, telas pintadas, y cerámica 1. El rango de motivos representados es relativamente estrecho, casi siempre en vistas de frente y perfil.

El elemento diagnóstico más distintivo del arte Sicán Medio es el ícono ubicuo de la "Deidad Sicán" que usa una máscara y presenta los ojos rasgados. Este ícono prevaleció en todos los soportes artísticos. Aunque la Deidad Sicán es frecuentemente identificada como el héroe cultural legendario, Naymlap, más bien parece haber fusionado los anteriores conceptos Mochica y Wari de deidades masculinas celestiales. Los ojos rasgados, como en el caso del arte Mochica, probablemente indicaron el carácter mítico de los personajes. Alternativamente, también podrían haberse derivado de los ojos protuberantes y las líneas curvadas hacia arriba observadas en las caras antropomorfas-ornitomorfas de Sicán Temprano. De hecho, la deidad es frecuentemente representada con rasgos de ave, tales como alas, pico ganchudo y garras.

La Deidad Sicán fue concebida como un ser omnipotente con poder para controlar todas las fuerzas celestiales fundamentales para la vida y la abundancia. Suele aparecer representada en la luz diurna o bajo el cielo nocturno. En algunos casos aparece parada sobre el océano, sosteniendo un cuchillo–tumi en una mano y una cabeza trofeo en la otra, y flanqueado por el sol y la luna. También se acompaña comúnmente de animales que son nocturnos (e.g., zorros) o que aparecen al inicio del verano cuando los ríos y las quebradas de la costa se cargan de agua por las lluvias de la sierra adyacente (eg., sapos, abejas, iguanas). La Deidad presenta lágrimas debajo de sus ojos, y las esmeraldas que a veces se usan para representar sus pupilas probablemente simbolizaron el agua crucial para la agricultura. Estos rasgos también podrían simbolizar la creencia en oposiciones complementarias, e.g., vida-muerte.

Las representaciones humanas están limitadas a aquellos de la élite masculina, principalmente al personaje llamado Señor de Sicán y su séquito. El Señor parece idéntico a la Deidad Sicán excepto que se le representa en un escenario natural y que no posee rasgos de ave. El Señor fue probablemente concebido como el alter-ego terrestre de la Deidad y/o como un personaje de origen divino.

La preeminencia de la ideología y autoridad religiosa, tal como se encuentra sugerido por las representaciones ubicuas de la Deidad Sicán, también se deriva de la distribución rápida y extensa de la cerámica diagnóstica mostrando este ícono, así como de la creciente inversión de trabajo y materiales en la construcción de docenas de templos monumentales y otras estructuras religiosas desde el valle de Chira por el norte hasta el valle de Chicama por el sur. Los montículos Sicán representan un resurgimiento remarcable después de un hiatus de unos 200 años en la larga tradición de la costa norte de construir montículos monumentales. El reino Chimú, que tuvo como área nuclear la sección sur de la costa norte, enfatizó los grandes complejos amurallados más bien que las pirámides truncadas.

El sitio de Sicán tiene una forma aproximada de T (ca. 1 km de sur a norte y 1.6 km de este a oeste) definido por una docena de montículos monumentales construidos a base de plataformas en múltiples niveles y cubiertos o rodeados por numerosas tumbas pequeñas y grandes. Sicán fue en esencia una ciudad religiosa. Algunos montículos fueron en realidad de tamaño monumental. Por ejemplo, Huaca Rodillona midió 100 x 100 x 40 m de altura. Todos los montículos monumentales Sicán fueron construidos a partir de emparrillados superpuestos de cámaras de adobes rellenados con desechos y/u otros materiales fácilmente disponibles. Antes que un nuevo nivel de cámaras fuera construido, el nivel previo era sellado con un techo de barro reforzado con troncos de madera. Esta técnica de construcción, que primero apareció en la Costa Norte durante Moche V, permitió una rápida edificación de edificios masivos a la vez que minimizó la inversión en mano de obra y materiales. Al mismo tiempo, la técnica conllevó la construcción unificada a gran escala con fuerza de trabajo y materiales reunidos centralizadamente. En otras palabras, la construcción de templos promovió la centralización del poder religioso y político. Las más de 200 marcas diferentes documentadas en los adobes de las construcciones corporativas Sicán Medio se entienden mejor como indicación de nobles (probablemente compitiendo con otros nobles) donando materiales y quizás incluso fuerza laboral para la construcción de los templos públicos. Este tipo de contribución pública también puede hallarse como practica social en la construcción de las iglesias cristianas en Europa y los templos budistas en Asia.

Los montículos de Huaca Loro, El Moscón, Las Ventanas, La Merced, y Abejas rodearon la "Gran Plaza" de 500 m de sur a norte y 250 m de este a oeste. Los montículos de la Huaca El Corte y Las Ventanas distantes 1 km uno del otro se encuentran perfectamente alineados a los largo del eje este-oeste. La mayoría de estos montículos fueron construidos entre ca. 900-1000 d.C. Aunque el curso moderno del río La Leche se interpone entre las estructuras de Huaca Loro y la Merced, originalmente estas edificaciones estuvieron físicamente conectadas. Una gran inundación que ocurrió en algún momento cercano a 1050-1100 d.C., se asocia con el cambio de curso del río de una trayectoria suroeste al curso actual. Los montículos Sicán más importantes en la región de Lambayeque (e.g. Huaca Chotuna, Chornancap, La Luya, Sipán, y Taco) fueron todos construidos cerca de un río o un canal importante. Algunos de estos montículos (e.g., El Corte y Taco) fueron relativamente bajos y tuvieron una rampa central corta y ancha, mientras otros (e.g., Loro y Rodillona) fueron mucho más altos y tuvieron una rampa larga, estrecha y en zig-zag, así como un recinto amurallado en la cima. La diferencia descrita podría reflejar segregación física de ceremonias más visibles y públicas versus rituales más privados y exclusivos. Pero, ambos tipos de montículos tuvieron paredes con murales policromos presentando íconos religiosos e impresionantes columnas sosteniendo techos sólidos.

Gran parte del sitio de Sicán fue destruido por el intenso y sistemático saqueo ocurrido desde fines de 1920s hasta mediados de 1970s, lo que a veces incluyó el uso de maquinaria pesada para remover la tierra. Las áreas mejor preservadas indican que los templos estuvieron acompañados por talleres artesanales, infraestructura para almacenamiento, plazas, y quizás residencias para la élite. Se cree que la población residente de la capital fue relativamente pequeña, posiblemente unos pocos miles a lo más. Una serie de asentamientos residenciales extensos rodearon el perímetro de la capital.

Los artesanos Sicán Medio alcanzaron tecnologías alfareras y metalúrgicas sofisticadas. Las vasijas grandes y utilitarias (e.g., urnas y ollas, vasijas globulares para cocinar) fueron generalmente hechas con la técnica de la "paleta y yunque". Ya que esta técnica no sólo permite dar forma y consolidar las paredes de las vasijas, sino también imprimir en su exterior diseños figurativos y abstractos, la decoración con paleta o "paleteada" fue ampliamente difundida en la cerámica de este período. Una serie de diseños paleteados en miniatura de objetos o íconos muy apreciados, tales como la Deidad Sicán, botellas de doble gollete, felinos sentados, cuchillos-tumi, iguanas, y el sol, son marcadores muy diagnósticos de Sicán Medio. Junto con la expansión territorial Sicán, la técnica paleteada (predominantemente diseños geométricos) se difundió hacia el sur a lo largo de la costa. Solo estos diseños geométricos continuaron en uso durante Sicán Tardío.

Las vasijas pequeñas y finas (e.g., botellas de uno o dos golletes) fueron generalmente formadas y decoradas con uno o más pares de moldes verticales. Las vasijas fueron cocidas en hornos ovales semicerrados a una temperatura de ca. 700-900° C. Los ceramistas Sicán Medio tuvieron un alto dominio de la producción de cerámica negra cocida en una atmosfera reductora, probablemente usando excremento de llama como su fuente de carbón. La tecnología de cocción, junto con el prestigio del arte religioso Sicán Medio, parece explicar la rápida diseminación de la vajilla monócroma a lo largo de gran parte de la costa, suplantando la policromía que había sido preferida con las expansiones de Wari y Pachacamac. La cultura Chimú heredó posteriormente esta preferencia en la cerámica reducida.

Uno de los legados más importantes de Sicán Medio es su metalurgia. Aunque por lo general sus objetos de aleación de oro han recibido mayor atención pública, lo que distinguió a la metalurgia Sicán Medio fue la fundición exitosa a gran escala de cobre arsenical o bronce arsenical. Esta aleación ofreció una ductibilidad (la capacidad de un material para ser deformado), resistencia para romperse, dureza, y propiedades anticorrosivas superior a la ofrecida por el cobre puro. El cobre arsenical fue usado para producir una amplia variedad de artículos utilitarios (e.g., cuchillos, agujas, azadas) y reemplazó permanentemente al cobre puro como el metal de las culturas prehispánicas tardías en el norte del Perú. Su fundición requirió mucho trabajo y materiales, y fue llevado a cabo en hornos pequeños en forma de pera usando carbón de leña como combustible, y atizando laboriosamente el fuego con el poder de los pulmones humanos y el uso de tubos sopladores con boquillas de cerámica. La carga a ser fundida fue preparada de minerales disponibles localmente, moliéndolos con una gran piedra (chungo) en un yunque de piedra grande y estable llamado batán. Varios talleres de metal han sido localizados en toda la región de Lambayeque. En general, la producción a gran escala de cobre arsenical fue una fuerza motora importante de la economía Sicán Medio.

La metalurgia Sicán Medio también se distinguió por la producción y uso en escala sin precedentes de metal precioso. Las grandes máscaras y cuchillos-tumi ceremoniales de oro, que han sido usados como símbolos nacionales del Perú y publicados en libros sobre las civilizaciones precolombinas, son objetos Sicán Medio profanados de tumbas de élite (ver abajo). Los artefactos comúnmente descritos como de "oro" o "aleación de oro" son en realidad aleaciones hechas de oro-plata-cobre que van de ca. 1 a 21 kilates. Las aleaciones de menos de 10 kilates son llamadas tumbaga. Los objetos de metal precioso se convirtieron en los soportes estándares del arte y la artesanía Sicán Medio, al mismo tiempo que la cerámica fue usada para emular los artefactos de metal. Siguiendo la tradición de la costa norte, el trabajo de metales en Sicán enfatizó la elaboración de láminas de metal con martillos y yunques. Las técnicas decorativas primarias fueron el chasing-repoussé 2 y el calado. Para manufacturar una amplia variedad de objetos, los artesanos Sicán produjeron un gran rango de aleaciones de oro-plata-cobre con diferentes propiedades mecánicas y cromáticas.

El uso y la acumulación de objetos de metal precioso fue prerrogativa de la élite social, tal como había ocurrido con la anterior cultura Mochica. El uso de estos objetos fue completamente diverso. Por ejemplo, las láminas de metal fueron usadas para envolver las vasijas de cerámica y recubrir las telas pintadas que revistieron el interior de las tumbas en pozo de la élite. En general, los metales estuvieron presentes en todas las facetas de la cultura Sicán y sirvieron como marcadores de estatus social. El acceso a diferentes metales fue claramente demarcado: el pueblo tuvo acceso a cobre arsenical, la nobleza baja a cobre arsenical y tumbaga, y la nobleza alta a todos los metales incluyendo aleaciones de oro de alta ley.

Como consecuencia de la diferenciación social marcada, la productividad económica, y la riqueza material, la cultura Sicán Medio desarrolló costumbres funerarias de exclusividad para la élite. Quienes pertenecieron a los sectores sociales bajos fueron enterrados con algunas vasijas de cerámica y objetos de cobre arsenical en fosas simples, pequeñas y poco profundas, frecuentemente en sus residencias. En contraste, las élites sociales fueron enterradas en tumbas de pozo profundas con nichos en las paredes, cuidadosamente construidas debajo y alrededor de los montículos monumentales, así como con una impresionante cantidad de objetos funerarios y/o numero de cuerpos acompañantes. Las tumbas "Este" y "Oeste" excavadas en la base norte del montículo Huaca Loro tuvieron pozos de 3 x 3 m y 10 x 6 con profundidades de ca. 11 m y 15 m, respectivamente.

La Tumba Este ilustra la impresionante acumulación material de la élite Sicán Medio. Aquella tumba contuvo dos mujeres adultas, dos individuos juveniles y ca. 1.2 toneladas de diversos objetos funerarios localizados en y alrededor del cuerpo invertido de un individuo adulto masculino vistiendo su atuendo real localizado en el centro de la cámara funeraria. Dicho individuo usaba una máscara de oro de 14 kilates (46 x 29 cm y 677 gr de peso) con sus ojos hechos de cuentas de ámbar y esmeraldas. Teniendo como base el peso total del ajuar funerario, unos dos tercios de los objetos asociados fueron hechos de aleaciones de cobre arsenical, tumbaga, y oro de alta ley. Una caja contuvo más de 24 capas superpuestas de unos 60 ornamentos y parafernalia ritual de oro de alta ley, oro-plata y tumbaga (e.g., sonajas, coronas y sus ornamentos, y diademas). Hubieron dos acumulaciones de conchas marinas, ambas de Spondylus princeps y Conus fergusoni (total de 179 y 141, respectivamente). Además, hubo una litera dorada que indudablemente fue usada para cargar al personaje central durante su vida y unos 80 kg de cuentas hechas de amatista, cuarzo, ámbar, turquesa, sodalita, y otros minerales, así como de concha de Spondylus.

La Tumba Oeste contuvo mucha menos cantidad de objetos de metal precioso pero el personaje masculino localizado al centro se encontraba acompañado de 8 cabezas de camélidos, las patas articuladas de al menos 25 camélidos, 9 rollos de tela, y cuatro botellas y cántaros envueltos en láminas de tumbaga, entre otros objetos. El individuo también estuvo acompañado por 22 mujeres adultas y un joven masculino. Los análisis de ADN, dientes y artefactos, así como la localización de las 22 mujeres indican que ellas representan dos grupos sociales distintos. Varias líneas de evidencia sugieren que los personajes principales de las tumbas Este y Oeste estuvieron relacionados. Nuestros resultados de recientes prospecciones con radar de penetración de suelos y excavaciones de prueba sugieren que el montículo de la Huaca Loro fue construido sobre una serie de tumbas en pozo de élite ubicadas según un plan establecido. En otras palabras, el montículo y su templo en la cima no solamente fue un gigantesco marcador de sepulturas sino que también sirvió como el lugar de adoración al ancestro. En conjunto, Huaca Loro y otros montículos monumentales de la capital Sicán fueron un símbolo dramático del poder, riqueza y permanencia de la élite Sicán Medio y su estado teocrático con dominio sobre gran parte de la costa norte.

Muchos artefactos hallados en las tumbas de élite fueron importaciones exóticas y como tal atestiguan la presencia de una red de intercambio a larga distancia. La élite Sicán Medio no solamente intensificó la más antigua relación de intercambio de elementos rituales y de estatus entre la costa de Ecuador y la costa norte, sino que también expandió su alcance más al norte hasta Colombia, y más al este hasta la cuenca del Marañón. Hacia el sur, abarcó hasta la región de Ica, y es probable que haya alcanzado incluso el territorio Tiwanaku en los Andes Centro-Sur. Los Andes del Norte en conjunto fueron el suministrador primario de conchas marinas tropicales, esmeralda, y ámbar, mientras que la cuenca del Marañón proporcionó oro de placeres y quizás plumas de aves. Hasta el período Sicán Medio no había habido otra red de intercambio de semejante extensión. El establecimiento de esta red estuvo acompañado por la rápida diseminación de las innovadoras tecnologías Sicán, tal como la cerámica hecha a molde simbolizando la ideología religiosa Sicán. En pocas palabras, hay suficiente evidencia para postular el establecimiento de un "horizonte" Sicán Medio.

Las esferas económicas y religiosas a nivel regional e interregional se reforzaron mutuamente. La adscripción a la religión Sicán Medio aseguró el acceso a bienes rituales y de estatus, mientras que el estado Sicán controló la producción, suministro y distribución de tales bienes. En otras palabras, el estado teocrático fue garantizado por el control efectivo y la integración de las economías regional e interregional, permitiendo así que los productos locales (e.g., cobre arsenical) fueran intercambiados por bienes rituales exóticos.

Sicán Tardío

La transformación de Sicán Medio de un poder local a uno que dominó la costa norte del Perú tomó menos de 100 años. Su decadencia, que fue aparentemente tan o más abrupta, estuvo acompañada de cambios muy dramáticos en su ideología religiosa así como de la reubicación de su capital de Sicán a Túcume (también llamado El Purgatorio o Túcume Viejo –ver entrada), unos 5 km al oeste. En algún momento, durante o después de una sequía prolongada de 30 años que se había iniciado alrededor de 1020 d.C., tanto los templos ubicados en la cima de los montículos monumentales como las estructuras asociadas alrededor de dichos montículos en el sitio de Sicán fueron incendiados y destruidos. Sin embargo, un asentamiento residencial de campesinos y artesanos ubicado en las cercanías no fue quemado. Luego de estos eventos los templos no fueron reparados ni tampoco reocupados. El culto costoso a los ancestros y el boato cada vez más oneroso de los linajes de la élite, tal como ha sido descrito en líneas anteriores, podría haber sido una carga demasiado pesada para las masas, creando un fuerte sentimiento de resentimiento. La sequía que afectó la agricultura podría haber agotado la tolerancia de la población, originándose la revuelta interna para remover el todavía vigente liderazgo político y religioso de las élites en Sicán. Poco después del sistemático incendio, una gran inundación provocada por El Niño (ca. 1050-1100 d.C.) ocasionó nuevas destrucciones en Sicán.

La destrucción y abandono de Sicán fue acompañado por cambios abruptos y de amplios efectos en el arte Sicán. De manera importante, la Deidad Sicán y el Señor de Sicán dejaron de ser representados. En contraste, algunas formas de cerámica, tanto doméstica como fina, y una serie de íconos secundarios tales como felinos míticos, peces y aves marinas, sobrevivieron en el arte Sicán Tardío. En general, la mayoría de los aspectos de la vida material de Sicán no cambió durante la transición de Sicán Medio a Sicán Tardío.

La construcción de nuevos templos monumentales y estructuras asociadas en lo que iba a convertirse en la capital Sicán Tardío empezó alrededor de 1100-1150 d.C. en Túcume, en la unión de los valles de La Leche y Lambayeque. En los siguientes siglos Túcume creció en tamaño, al punto que cuando los Chimú conquistaron la región de Lambayeque alrededor de 1375 d.C. el sitio ya tenía 26 montículos grandes construidos uno cerca del otro, así como una serie de complejos amurallados. En conjunto, todas estas estructuras cubrieron más de 220 hectáreas. Una descripción más detallada de este sitio y la cultura Sicán Tardío es hallada bajo Túcume.

Cabe resaltar una vez más que ha habido un error muy persistente y difundido de identificar los objetos Sicán como Chimú. Este problema se genera de varios factores incluyendo (1) que muchos objetos notables de oro Sicán, tales como máscaras y cuchillos ceremoniales tumi, fueron ilegalmente saqueados de tumbas sin apropiada documentación; (2) que la cultura Sicán no fue propiamente estudiada hasta hace unas pocas décadas atrás; y (3) que los artesanos Chimú retomaron e imitaron los motivos y temas del anterior estilo Sicán. De hecho, ahora parece que luego de conquistar a la gente Sicán alrededor de 1375 d.C., la élite Chimú reubicó a los talentosos ceramistas y metalurgos Sicán en Chan Chan, la capital Chimú. Así, los bienes que estos artesanos produjeron para los señores Chimú poseen las improntas estilísticas y tecnológicas Sicán. Debería tenerse en cuenta que los estilos Sicán y Chimú fueron en gran medida cronológica y espacialmente distintos, reflejando las diferencias básicas de los substratos culturales de las subáreas norte y sur de la Costa Norte.

NOTES

  1. E.g., Bonavia 1985; Carrion 1940; Donnan 1984; Florian 1951; Kosok 1965; Schaedel 1978; Shimada 1981a, b. [back]
  2. Una técnica por la cual una herramienta de metal o piedra con punta delgada y un martillo son usados para ejercer presión sobre una lamina con propósitos decorativos. Chasing refiere a ejercer presión desde la superficie exterior, mientras que repoussé indica ejercer presión desde el interior. [back]

(Para detalles o referencias citadas en el presente texto, véase "Lecturas Recomendadas").